Lee cuidadosamente cada una de las afirmaciones y elige el número que más se acerque a tu situación personal. No se trata de encontrar una respuesta correcta, sino de elegir la que mejor te defina.
1 = NUNCA / NADA2 = CASI NUNCA / CASI NADA3= A VECES4 = CASI SIEMPRE / CASI5 = SIEMPRE / TOTALMENTE
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Aquí están los resultados de cada Fundamento:
Es posible que con frecuencia te sientas estresado y amenazado, que te cueste trabajo confiar en los demás y por lo mismo te cierres a conectarte con tu entorno. Posiblemente se te dificulte abrirte a conocer personas puesto que sientes que te pueden fallar o lastimar. En ocasiones te cuesta trabajo sentir que eres bienvenido en los lugares a los que llegas, pues te sientes desprotegido y vulnerable.
Si te equivocas, puede ser que te sientas muy culpable o que te lo reproches continuamente, como si te costara trabajo perdonarte. Uno de tus lemas puede ser “Piensa mal y acertarás” y al repetirlo una y otra vez, te vuelves mejor observador de lo malo que de lo bueno y eso refuerza tu creencia.
Sugerencia: Desafía tus creencias. ¿Qué tan cierto es que esas amenazas que esperas suceden? Evalúa, de lo que percibes amenazante, ¿Cuántas veces se ha cumplido lo malo que esperas? ¿Qué tan probable es que si haces nuevas amistades, todas te van a fallar? ¿Consideras que eres la única persona que se equivoca? ¿Crees que todas las personas que se equivocan deben sentirse culpables y no perdonarse por cualquier error que cometan? ¿si tu hijo se equivoca eres tan duro con él como lo eres contigo?
Tu día a día puede oscilar entre estar confiado y relajado y sentirte amenazado por algún motivo. En un momento puedes sentirte muy seguro y poco después, puedes perder esa seguridad por algo que percibas amenazante. No te atreves a vivir el presente por completo, aunque lo deseas y en momentos lo vives, pero el miedo a confiar, a que la gente te lastime y te falle puede ganar terreno en tu mente con facilidad.
Con frecuencia luchas con esos pensamientos y la confianza logra ganar la batalla en tu mente, pero no puedes hacer que eso se vuelva permanente en tu vida, por lo cual, tiendes a aislarte con la idea de evitar que te lastimen o que no te hagan sentir bienvenido en donde estés.
Crees que necesitas ser o hacer algo muy importante o especial para ser aceptado aunque posiblemente has comprobado ocasionalmente que no es así y has experimentado el hacer nuevas amistades o conocer nuevos lugares y sentirte cómodo y bienvenido, pero pasado algún tiempo lo vuelves a cuestionar.
Sugerencia: La misma energía que usas en pensar y hacer caso a las ideas negativas que llegan a tu mente, puedes usarla en cuestionarlas. Has probado que mucho de lo que piensas o crees no es real y es tu mente la que te lleva a tener esas ideas que debilitan tu confianza. ¡Confronta esas ideas! Si has probado una vez por lo menos que puedes confiar, que te puedes sentir relajado, contento, abierto a la vida y que lo que crees que es amenazante no es real, entonces puedes cambiar esta creencia limitante por una creencia empoderante. Puedes vivir confiado, libre, relajado, feliz y sin miedo. Todo está en lo que tú estás creyendo.
La mayor parte del tiempo estás tranquilo y relajado, vives en el presente con todo tu entorno, te sientes cómodo y bienvenido en los lugares a los que llegas, te sabes protegido por ti mismo en cualquier circunstancia, te sientes abierto a la vida, fluyendo y conectado. Pero posiblemente en algunas ocasiones, más de las que tal vez quisieras, dudas al tomar decisiones, al elegir amistades o en reconocer tus habilidades.
Si percibes alguna amenaza cerca de ti, puede llegar a confundirte o incluso, a hacerte perder la libertad y la relajación que momentos antes disfrutabas. Confías en ti pero si alguien tiene una mala actitud contigo, puedes recibirla como algo personal y perder tu equilibrio. No te permites cometer errores, pues eso también te roba la confianza en ti mismo.
Sugerencia: Puedes nutrir tu vasija trabajando en tus pensamientos. ¿Dejas entrar pensamientos negativos a tu mente? ¿Qué tanto te mueven esos pensamientos? ¿Qué tan ciertos son? Te invito a que los confrontes y te aseguro que te será fácil recuperar tu tranquilidad y confianza por completo.
¡Felicidades! Tienes una vasija de la Confianza muy sana. Con frecuencia estás tranquilo, relajado, no hay estrés en tu cuerpo y te sientes abierto y regulado. Vives en el presente con todo tu entorno y no percibes ninguna amenaza. Estás abierto a la vida, fluyendo y conectado.
Te sientes cómodo en los lugares a los que llegas, te sabes bienvenido y protegido por ti mismo y por el entorno próximo. No te cuesta trabajo tomar decisiones y te sientes seguro y apoyado al tomarlas.
Te percibes con todo el derecho de ser tú y de recibir de la vida lo mejor, por el simple hecho de existir.
Sabes que puedes hacer las cosas por ti mismo, te atreves a tomar riesgos positivos, a ir más allá e incluso a cometer errores.
Sugerencia: Sigue nutriendo tu vasija de la valía y ayuda a tus hijos a hacer lo mismo.
Es importante que trabajes en conocerte más, que puedas identificar tus dones y habilidades y que confíes en ellos. Eres una persona creativa pero aún no has logrado descubrir esa creatividad en ti.Puede ser que no te llame la atención aprender cosas nuevas y tengas argumentos que consideres válidos para pensar esto, como la edad, el tiempo, las ocupaciones, pero al mismo tiempo eso puede hacerte sentir estancado e incluso aburrido.
Te cuesta trabajo enfocarte, te distraes con facilidad, con frecuencia te siente preocupado, frustrado, ansioso o hasta impotente o desesperanzado.
Sugerencia: Posiblemente crees que no es importante para ti aprender cosas nuevas, tal vez por alguna mala experiencia anterior, pero si lo intentas, te puedes llevar una grata sorpresa. Has creído, tal vez, que lo que te gusta no sirve para nada, pero no lo has probado. Intenta potenciar tus dones y habilidades y compartirlos con otras personas, seguramente te darás cuenta de que estabas equivocado.
En ocasiones te reconoces como una persona con dones y habilidades y consigues usarlos y potenciarlos, pero al final, dudas, piensas que no sirven para nada y terminas no creyendo en ellos. Dudas de ti con frecuencia. Cuando haces algo que demuestra tu creatividad, puedes reconocer que es algo que hay en ti, pero al final piensas que fue algo de suerte o que alguien más lo hizo por ti.
Eres una persona que se enfoca, pero con facilidad se distrae y te cuesta trabajo regresar a tener el enfoque que tenías antes. Te gusta divertirte y estar tranquilo pero en ocasiones le das más peso a las preocupaciones y a la ansiedad que se genera en ti sin motivo aparente o por pensamientos que van y vienen.
Sugerencia: Reconócete como una persona creativa. Esos logros, pocos o muchos, pequeños o grandes, son tuyos. No es la suerte, no es que otros lo hagan y tú no, eres tú. Acéptalo y haz tuya esa verdad. Identifica tus dones y tus habilidades y elige el que más te apasione y enfócate en él. Multiplícalo, trabaja en él y desarróllalo. Seguramente cuando lo hagas, te darás cuenta de que todo lo que has dudado de ti, no era real y podrás sentirte apasionado y feliz.
Te conoces muy bien, conoces tus dones y habilidades, aunque en ocasiones desconfíes un poco de ellos y de tus impulsos. Posiblemente en ocasiones te cuesta trabajo seguir o cuestionar algunos límites positivamente y prefieres solamente respetarlos o quejarte de ellos sin hacer algo al respecto.
Estás muy enfocado en lo que haces, eres creativo, te entregas a lo que haces con toda tu pasión pero en ocasiones puedes sentir que te falta un poco más, algo que te llene completamente y que no has encontrado. Te gusta aprender pero posiblemente no te das el tiempo para hacerlo o consideras que no es algo importante para ti.
Tu entusiasmo puede variar de un día a otro. Algunos días te levantas con toda la energía y entusiasmo y el día siguiente esa energía está a la mitad sin razón aparente.
Sugerencia: identifica tus dones y compruébalos. ¿Qué te apasiona hacer? Sé muy objetivo contigo mismo: ¿Eres bueno para lo que haces? ¿Podrías crecer en esa habilidad aprendiendo cosas nuevas? ¿Estás dispuesto a hacerlo?¿Cómo te haría sentir? Identifica qué te hace falta para sentirte plenamente apasionado con tu vida y ¡muévete a hacerlo!
¡Felicidades! Tienes una vasija de la Pasión muy sana. Es posible que no le tengas miedo a tus impulsos, pues te conoces y sabes canalizarlos adecuadamente. Conoces los límites y sabes respetarlos, pero en ocasiones también cuestionarlos de una manera positiva. Puedes reconocer fácilmente tus dones y talentos y puedes darle al mundo lo que estás preparado para darle a través de ellos. Una de tus habilidades puede ser la creatividad y una de tus virtudes, el entusiasmo.
Te entregas a todo lo que haces con pasión y te abres a descubrir cosas nuevas. Te gusta aprender cosas nuevas cada día y en cada oportunidad que se te presenta.
Sugerencia: Sigue nutriendo tu vasija de la valía y transmítelo a tus hijos para que lo puedan hacer de la misma manera que lo haces tú.
Haces cosas valiosas pero posiblemente crees que no es importante y por consecuencia, no consideras merecerte lo mejor de la vida. Dudas de lograr con lo que sueñas, crees que es cuestión de suerte o que es algo para algunos nada más. Crees que es muy romántico pensar que todos podemos tener una vida próspera, abundante y feliz.
Esto mismo, puede llevarte a sentir que cada día tu sentido de valor personal se va haciendo menos y esto lo puedes ver reflejado en todo lo que haces. Posiblemente seas una persona que olvida las cosas, pero es parte de todo esto, has perdido el enfoque, has dejado de creer y eso te ha traído consecuencias en algunas áreas de tu vida.Cuando hay un desacuerdo ya sea en tu trabajo o con tu familia, entras en una lucha de poder, pues es una manera de llenar la vasija, siendo reconocido y teniendo la razón.
Sugerencia: Es importante que trabajes con las creencias que has ido obteniendo a lo largo de tu vida. Revisa si te empoderan o te limitan. Identifica de dónde las tomaste, ¿Te lo dijeron cuando eras pequeño o poco a poco fuiste creyendo lo que ahora crees?
Cuando identifiques tus creencias, posiblemente te encuentres con más creencias limitantes que empoderantes y cada una de ellas, tendrás que confrontarlas.
Revisa tu imagen, por ejemplo, ¿Qué te gusta? ¿Qué no te gusta? ¿Puedes hacer un cambio? ¿Cómo te vas a sentir cuando lo hagas? ¿Fue fácil?
Esto puedes hacerlo con cada una de las creencias limitantes que identifiques.
Con frecuencia puedes darte cuenta de que eres una persona valiosa, importante y merecedora de todo lo mejor de la vida, pero en ocasiones, cuestionas esa verdad y esto posiblemente provoque que tu sentido de valor personal no haya crecido como podría.
Has conseguido trabajos que te gustan y te has sentido cómodo y contento de poder cumplir con las expectativas que han tenido sobre ti mismo, pero posiblemente en algún momento, has creído que ha sido cuestión de suerte o de algún favor de parte de alguien más.Cuando tienes un problema, tal vez lo resuelves ignorando o contestando de mala manera o simplemente ignorando a los demás.
Después, te das cuenta de esto y regresas al equilibrio que tenías antes. De esta manera, tu sentido de valor personal es un ir y venir.Sugerencia: Sabes que eres una persona valiosa, te has dado cuenta de que puedes lograr lo que te propones y lo has vivido. Identifica, ¿qué o quién te hace soltar esta verdad? Cuando tienes un desacuerdo, ¿Qué necesitas que los otros sepan de ti o para qué necesitas que te den la razón? ¿Es algo del problema o es algo que está dentro de ti?
Para ser reconocido, aceptado y para merecer, no necesitas hacer enormes sacrificios y si los has hecho, identifica, ¿Cuándo empezaste a tener esta idea? De esta manera podrás confrontar la creencia o las creencias que han llenado tu mente para que puedas sentirte valioso y merecedor de todo lo mejor de la vida.
Te reconoces como una persona valiosa y sabes que mereces una vida próspera, abundante y feliz, pero no siempre puedes sostener esta verdad dentro de ti o en tu entorno. Tu sentido de valor personal no siempre está en crecimiento pues en ocasiones se detiene porque dudas de ser suficiente.
A veces entras en luchas de poder para reafirmarte, necesitas saber que tienes la razón y necesitas que te lo digan, aunque sea algo que sabes. Te reconoces como un elemento valioso en tu trabajo, en tu hogar, pero posiblemente en ocasiones necesitas que te lo digan y lo reconozcan y esto puede hacer que no siempre te sientas capaz de conseguir el trabajo que deseas o el salario que consideras merecer.
Tus creencias son en su mayoría empoderantes, pero a veces le das cabida a una que otra creencia limitante y esto tiende a hacerte dudar y a detener tu crecimiento. Si tienes un desacuerdo con alguien, puedes resolverlo de una manera objetiva, pocas veces sientes la necesidad de responder de mala manera.
Sugerencia: Sabes muchas cosas de ti. Sabes que eres merecedora de todo lo mejor de la vida y que eres una persona valiosa. Identifica qué te hace dudar de ello, ¿Qué hace que el crecimiento de tu valor personal se detenga? ¿Qué estás escuchando o a quién estás escuchando que te hace creer que no eres todo lo valioso que sabes que eres? ¿Qué decisión vas a tomar? ¿A quién le harás caso?
¡Felicidades! ¡Tienes la vasija de la Valía muy sana! Te reconoces como una persona infinitamente valiosa y te sabes merecedora de una vida próspera, abundante y feliz. Puedes sostener esta verdad tanto dentro de ti como en tu entorno. Sabes que lo que haces y lo que eres es suficientemente importante y bueno.
Reconoces que mereces lo mejor de la vida por el simple hecho de existir, sin necesidad de tener que ganarlo sacrificándote o siendo algo que no eres. Has logrado cosas porque simplemente te lo has propuesto, has creído y lo has obtenido.
Para ti no hay imposibles. No entras en luchas de poder pues no necesitas que te den la razón para sentirte tranquila.
Tus creencias acerca de ti son positivas y posiblemente las has adquirido de ti misma y de tu entorno más próximo. Te sabes suficiente y con facilidad y seguridad consigues el trabajo que te gusta y pides lo que consideras merecerte sin problema alguno.
Sugerencia: ¡Sigue así!, nutre cada día tu vasija y transmite este conocimiento y habilidad a tus hijos.
Eres parte de una sociedad, de una familia, de un grupo en tu trabajo, pero algo te ha detenido a sentirlo y a aceptarlo realmente. Esto te hace, en ocasiones, traicionarte siendo muy bueno, enfermándote frecuentemente o peleando para ser visto.
Tus emociones ganan las batallas, pues no te has dado cuenta de que son útiles y que puedes usarlas para crecer, para conocerte mejor y para avanzar. Una vez que lo identifiques y lo hagas, te darás cuenta de que no es tan difícil y te sentirás mejor.
Te ha sido difícil amarte incondicionalmente, pues posiblemente te has vuelto un juez demasiado duro y no solo contigo, sino también con los que te rodean. Empieza por amarte y aceptarte a ti tal y como eres y te darás cuenta de que te será muy fácil hacerlo por los demás.
Sugerencia: identifica ¿Qué escuchaste en tu vida que te hizo creer que necesitabas hacer cosas para conectar con los demás? ¿Por qué creíste que traicionándote a ti mismo ibas a ser aceptado? Es importante que te conozcas y reconozcas tu verdadero valor personal y desde ahí empieces a relacionarte con los demás.
Te has dado cuenta de que eres parte importante de un núcleo, de una sociedad y de los grupos a los que has pertenecido, como en tu familia y en tu trabajo, pero muchas veces no lo sientes porque crees que es necesario hacer algo más para ser parte de ese grupo.
En ocasiones, peleas con los demás, pensando que hay motivos para hacerlo, pero si revisas más a fondo, tal vez sea la manera en la que te has sentido más cómodo para conectar con los demás. Posiblemente después regreses a conectar de una manera positiva, hablando, llegando a acuerdos y resolviendo, pues dentro de ti sabes que esa es la manera que te gusta hacerlo, pero dudas que sea la correcta.
Sugerencia: Confía más en ti. Confía en que eres una parte importante en tu entorno, en tu familia, en tu trabajo. Empieza por amarte incondicionalmente, pues esta es la manera en la que empezarás a amar a los demás de la misma manera. Identifica tus emociones y aprende a usarlas de una manera positiva.
Quita de tu mente la creencia que son malas, enojarse no es malo y llorar tampoco, solo hay que saber para qué hacerlo. Obsérvate, ¿Cuándo te enfermas?, ¿Cuándo peleas? e identifica ¿Qué necesitas realmente de los demás?
Te falta solo un poquito para que tu vasija esté completamente llena. Te sientes cómodo y que perteneces en tu familia, en tu trabajo y en tu entorno más próximo, pero posiblemente en ocasiones lo dudes y creas que tienes que hacer algo, traicionándote para que te acepten o simplemente para pertenecer al grupo.
Te amas a ti mismo y te reconoces, pero algunas veces puedes dudar de esto y de relacionarte con los demás de la misma manera. Tus emociones las conoces y las usas muy bien, pero en ocasiones puede ser que te confundas sobre qué hacer con ellas y terminan ganando una que otra batalla.
A veces peleas o tratas de ser la persona más comprensiva y buena con la finalidad de ser aceptado y querido.
Sugerencia: Te falta casi nada para que tu vasija esté sana por completo. Date cuenta de que estás dudando, identifica de qué manera de traicionas, pues aunque lo haces ocasionalmente, lo ideal es no hacerlo. Cuando tienes alguna emoción, ¿qué haces con ella? ¿sientes que el manejo que le das a tus emociones te hace sentir cómodo y empoderado? Con solo unos pequeños cambios te darás cuenta de que tu vasija pronto estará muy bien.
¡Felicidades! Tu vasija de la Conexión está sana. Seguramente te amas a ti mismo incondicionalmente, vaya, ¡estás de tu lado! Y te vinculas con otros de la misma manera. Te sientes parte de tu entorno, ya sea en tu trabajo, en tu familia y en la sociedad en general.
Eres muy leal y respetuoso contigo mismo, no te traicionas por pertenecer o por agradar. Cuando hay alguna emoción en ti, normalmente haces contacto con ella y la usas positivamente. Rara vez te enfermas o discutes con tu familia.
Sugerencia: ¡Sigue así! Alimenta tu vasija día con día y transmite esta habilidad a tus hijos.